Ole - Cada dia te quiero mas

Sábado 17
Mayo 2008
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00:00 | BANFIELD 5 - SAN MARTIN (SJ) 1El ánimo en el descensoBanfield se aprovechó del nerviosismo de San Martín y le dio un golpe difícil de remontar. Madura el KO... LEO RODRIGUEZ BRUNO | lbruno@ole.com.ar

Banfield tardó ocho minutos en aprovechar en el resultado los nervios de San Martín. Después de un córner de Patiño y la peinada de Barrales, Cvitanich se metió caminando, literalmente, con la pelota en el arco de Medrán. Bravo, a la jugada siguiente, desvió su derechazo desde el punto de penal. La diferencia entre un equipo con cierta calma y otro lleno de urgencias se definió de modo lógico: con marcada superioridad del que tuvo mentalidad fría y andar sereno y seguro.

Banfield se está acostumbrando a medirse con rivales comprometidos: viene de enfrentar a Colón (2-3) y Olimpo (2-1), lo esperan Gimnasia de Jujuy y Newell's. Adversarios angustiados que le dan ventajas para aprovechar y sumar, como para mirar mejor la tabla de las Copas y engrosar el promedio para la próxima temporada.

Anoche el momento de Cvitanich (convirtió dos y generó la expulsión de Décima), algunas pinceladas de Patiño y el oportunismo para liquidar al rival malherido le sobraron para golear a un oponente con el ánimo en descenso, más aún después de la peor derrota en esta temporada (había perdido 0-3 ante Tigre). Con una línea de tres sin garantías, el doble cinco que tampoco colaboró y los referentes que no brindaron calma (Brusco flojo, Agüero impreciso y Tonelotto mal para definir), mantenerse en Primera se convierte en utopía.

Ya en el primer tiempo, San Martín acumuló cuatro amonestados y un expulsado. Bravo solo no pudo generar demasiado. Después del gol de Devaca, luego de otra pelota parada desde la derecha, no hubo partido de igual a igual.

Para San Martín, todo fue desconcierto. El gol de Barrales llegó de una mala salida de De la Fuente. Apenas tocando y probando al arco, Banfield le embocó cinco y pudieron haber sido más.

"Paremos la pelota y empecemos a tocar", pidió, desesperado, Teté Quiroz. Pero el único equipo que pudo hacerlo fue Banfield. Bien plantados Quinteros y Villarreal en el medio, manejó el juego e hizo todo fácil, porque le bastó con circular la pelota, abrir la cancha (bien Civelli con sus desbordes) y acelerar en determinados momentos para potenciar los pesares de su rival. Hasta Lucchetti, exigido cinco veces, respondió seguro. Para Banfield, como premio a su tranquilidad y efectividad, se despegó como equipo más goleador del torneo: les sacó ocho a Estudiantes e Independiente.